Los engorrosos trámites tras un fallecimiento

Los engorrosos trámites tras un fallecimiento

Los engorrosos trámites tras un fallecimiento

Es ley de vida. Todos hemos pasado el duro trance de despedir a algún familiar cercano. En ese doloroso momento, en el que lo único que se quiere es llorar al difunto, nos encontramos con un horizonte lleno de trámites y papeleos que, en la mayoría de las ocasiones, se desconocen de antemano. En este artículo vamos a explicar dichos trámites de una manera general, si bien, dado que todos ellos cuentan con particularidades y matices, se abordarán de una manera más completa en entregas posteriores.

En primer lugar, ha de comprobarse si el fallecido tenía suscrita una PÓLIZA DE DECESOS. En caso afirmativo, deben revisarse las coberturas y ser cautos cuando nos ofrezcan servicios “extra”, que no es obligatorio contratar, y que pueden salirnos más caros de lo necesario.

En cualquier caso, el punto de partida de esta odisea de papeleos es solicitar el CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN en el correspondiente Registro Civil. La inscripción de la defunción se hará automáticamente por el médico tras el fallecimiento si éste se ha producido en un hospital. De no ser así, debe hacerlo la familia (normalmente a través de los operarios de la funeraria). Es necesaria esta inscripción para proceder al entierro o incineración, que no puede realizarse antes de 24 horas tras el deceso.

Posteriormente, solicitaremos el CERTIFICADO DE ULTIMAS VOLUNTADES al Registro General de Actos de Última Voluntad del Ministerio de Justicia (por correo postal, telemática o presencialmente), no antes de 15 días tras el fallecimiento. Nos dará la información precisa sobre si el fallecido ha otorgado o no testamento, indicando la fecha del último, en su caso, y ante qué notaría lo hizo. En caso de existir testamento, los herederos deben acudir a dicha notaría para solicitar una copia.

Si no se ha otorgado testamento, es necesario realizar un trámite adicional: la declaración de herederos ante notario o ante un juez (dependiendo del grado de parentesco de dichos herederos). Aquí, a diferencia de un testamento (en el que el testador puede disponer de sus bienes según su voluntad –siempre dentro de los límites legales-), heredarán automáticamente a partes iguales los descendientes del difunto (hijos, nietos…); en su defecto, sus ascendientes (padres, abuelos…), y de no haberlos tampoco, el cónyuge (si tenía) o los parientes colaterales (hermanos, tíos…).

La herencia puede ACEPTARSE o RECHAZARSE. En caso de ACEPTACIÓN, ésta puede ser “simple” (lo que implica afrontar también las deudas del difunto), o “a beneficio de inventario” (que implica que los herederos solo adquirirán el remanente de la herencia, si queda, tras pagar con ella las posibles deudas, pero sin tener que afrontarlas con su propio patrimonio).

Por su parte, también puede RECHAZARSE ante un notario o un juez, si bien esta renuncia nunca puede ser parcial (es decir, se renunciaría a “todo”, no solo a bienes o deudas concretas).

Deberá también presentarse la DECLARACIÓN DE  LA RENTA del fallecido (IRPF) para caso de que por sus ingresos tuviese obligación de hacerla.

Quizá la parte más engorrosa, es la presentación del IMPUESTO DE SUCESIONES Y DONACIONES, que pese a poder realizarlo el particular, suele encomendarse por esta razón a Asesorías y Despachos. Para ello disponemos de un plazo de 6 meses desde el deceso, debiendo presentarse donde el fallecido tenía su residencia habitual. En el caso de Pontevedra, se hará ante la Xunta de Galicia (Avda. Mª Victoria Moreno), y debe acompañarse de toda la información relativa a los bienes existentes y su valoración, tanto inmuebles como cuentas bancarias, vehículos, seguros… adjuntando también determinada documentación personal e identificativa.

Posteriormente,  respecto de los inmuebles que heredemos tras aceptar la herencia, debemos CAMBIAR LA TITULARIDAD de éstos tanto en el CATASTRO (a efectos del pago del Impuesto de Bienes inmuebles –IBI-),  como en el REGISTRO DE LA PROPIEDAD. Asimismo, debe abonarse el Impuesto sobre el incremento de valor de terrenos de naturaleza urbana (conocido como “PLUSVALÍA ”), y que grava el aumento de valor que ha experimentado el bien con el transcurso del tiempo. Se abonará en el Ayuntamiento correspondiente una vez se cambie la titularidad de dicho inmueble.

En cuanto a las CUENTAS BANCARIAS, los bancos suelen bloquearlas hasta que los herederos presenten determinada documentación (básicamente, testamento o declaración de herederos, certificado de últimas voluntades, certificado de defunción y justificante de presentación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones).

Por último, en cuanto a las PENSIONES DE VIUDEDAD y ORFANDAD, debemos dirigirnos a la Seguridad Social para solicitarlas. Si se hace pasados tres meses desde el fallecimiento, se perderá parte de la pensión (de los meses transcurridos a mayores), por lo que se recomienda hacerlo dentro de este plazo.